El Sporting tendrá que esperar al último partido de Liga
para certificar el ascenso a Primera División. Tras la jornada de ayer,
los jugadores rojiblancos necesitan sumar un punto. El equipo gijonés
perdió ayer una gran oportunidad de lograr el ascenso, en un mal
partido, con demasiado nerviosismo y sin capacidad para superar la
ansiedad emanada desde las gradas por una gran afición que invadió el
campo y despidió a los suyos como héroes.
Preciado optó inicialmente por repetir la alineación de
los últimos partidos, con Barral en el banquillo. En cambio, Pepe
Murcia dio entrada en el Castellón a algunos jugadores no habituales,
como el central Zamora, el centrocampista Ibon, el interior Nakor y el
joven Pau, último valor de la cantera levantina.
El partido tuvo un comienzo con tensión, puesto que el
equipo gijonés salió revolucionado debido a la necesidad de salir
airoso del campo castellonense. El conjunto local, con un incentivo
extra, que según se comentaba podía alcanzar hasta los 600.000 euros,
intentó apretar desde el primer momento, pese a que el control del
balón empezó a llevarlo el Sporting. El equipo de Preciado dispuso de
su primera oportunidad a los tres minutos, en un lejano tiro de Pedro,
que detuvo Carlos Sánchez. Lástima.
Y la Real Sociedad que marca. El gol de los
donostiarras, que jugaban con el mismo horario, pareció influir en el
ritmo del partido, ya que durante algunos minutos el Sporting empezó a
ceder terreno ante la presión local. Sin embargo, en los contraataques
se dejaba notar el peligro del equipo de Preciado. Bilic puso a prueba
a Carlos Sánchez en un potente disparo en un golpe franco.
El Castellón intentaba buscar la espalda a los defensas
gijoneses, pero sin éxito. El único peligro fue un lanzamiento de López
Garai que se fue alto y otro de Ibon, que detuvo Roberto, ambos desde
lejos.
Seriedad defensiva
El Sporting mantenía una seriedad defensiva, pero le
faltaba agilidad para conectar con la delantera. Tanto Kike Mateo como
Diego Castro estaban muy vigilados y no encontraban espacios libres,
mientras que Bilic mantenía una pugna con Dealbert y, además, el
árbitro no le pasaba una.
En la reanudación, el Castellón salió con una fuerte
presión, lo que creó algunas complicaciones a los zagueros rojiblancos
en el momento de sacar el balón. El Sporting seguía sin tener claridad
en sus llegadas y, además, se encontraron con un Carlos Sánchez
inspirado que desbarató las dos primeras acciones del equipo gijonés.
La alegría la dio el gol del Alavés, obra del asturiano
Adrián, cuyo empate ponía las cosas como estaban al principio. El
marcador del partido Granada 74-Málaga seguía igual, con 0-0. Y,
mientras, el equipo de Preciado parecía animarse. Diego Castro
intervino en un buen pase de Pedro, pero la salida del portero local
interceptó el intento de remate. Más claro fue el siguiente balón que
llegó a Bilic, que también se estrellaba en el cuerpo del guardameta
local.
Manuel Preciado buscó la fórmula de revitalizar el
ataque, con la entrada de Barral. Al retirarse Pedro, Kike Mateo pasó a
la banda derecha.
El Sporting llevaba el peso del partido, mientras que el
Castellón utilizaba el contraataque. El equipo albinegro sorprendió a
la zaga gijonesa en un avance que terminó con un pase cruzado de Perico
que remató Nakor, quien sorprendió a Roberto en su media salida.
El tanto del Castellón significó que los rojiblancos
tuvieran que jugar contra el reloj y frente a un rival excesivamente
entusiasmado. El equipo gijonés intensificó sus intentos ofensivos,
pero con demasiado nerviosismo y bastantes problemas para romper el
sistema de contención del conjunto levantino. Los sportinguistas se
quejaron de una caída de Diego Castro y un empujón de Bilic en el área
local. Pero nada. El árbitro no vio nada.
Los últimos minutos fueron de excesivo nerviosismo. El
Sporting, que ya sabía que la Real Sociedad se había adelantado de
nuevo en Mendizorroza, se veía cuarto, fuera de los puestos de ascenso.
Y, además, a tres minutos del final fue expulsado Gerard, por una falta
como último defensor a Perico, cuando se escapaba, después de haber
perdido la posesión el defensa catalán.
Los cuatro minutos de prolongación fueron de auténtica
locura, con un Sporting desquiciado. La entrada de Omar ayudó a
potenciar el afán atacante, pero había demasiadas prisas y no se
encontraba la posición de remate. Los rojiblancos estaban fuera de las
posiciones de ascenso, lo que les provocaba un estado de desesperación
que se veía en el juego, pero... Jairo y Toni Moral obraron el milagro.
Derrota de la Real Sociedad. Triunfo del Alavés. Y el Sporting que se
mantiene en puestos de ascenso, que sólo queda una jornada, que sólo se
necesita un punto. Que sí, que el próximo domingo, en El Molinón, a las
seis de la tarde, ante el Eibar, sí.