Preciado firma el empate Concentración en La Llorea

Fuente de noticia: www.lne.es
Fecha: 14 / 06 / 2008
«Una temporada francamente buena puede pasar a ser extraordinaria», dice
Manuel Preciado
quiere aislar a su equipo del bullicio que se vivirá en Mareo durante
la mañana del domingo por el partido de vuelta de la eliminatoria de
ascenso a Segunda B que jugará el filial. Por eso, el primer equipo no
se concentrará en la escuela de fútbol, como suele ser habitual. La
plantilla está citada en el hotel La Llorea, donde comerán, descansarán
y tendrán la última charla previa al encuentro. Los futbolistas se
aislarán así del ambiente de euforia que se vive en la ciudad y se
centrarán en el partido ante el Éibar. En la imagen, un entrenamiento.
Gijón, Víctor RIVERA
«Espero que sea la última rueda de prensa en Segunda». Tras más de
once minutos de comparecencia ante los medios, Manuel Preciado se
despedía así de los periodistas. El técnico no es ajeno al ambiente de
euforia que se vive en la ciudad ante la gran oportunidad que el
sportinguismo llevaba diez años esperando. Un empate ante el Éibar y el
Sporting será equipo de Primera División. «La ciudad está volcada con
el partido del domingo y esperamos redondear con la mayor de las
alegrías», anunció el técnico rojiblanco.
La semana ha sido larga. Numerosos aficionados acudieron cada
día a Mareo para agasajar a sus ídolos y demandarles un autógrafo o una
foto. «Todos estamos con un gusanillo dentro porque el trabajo de 46
semanas se juega en una semana», confesó Preciado, quien definió el
choque ante el Éibar como «el partido de los partidos y puede hacer que
una temporada francamente buena termine siendo extraordinaria».
El Sporting es el que más fácil lo tiene para la jornada de
mañana, ya que se mide con un rival que no se juega nada y le basta con
un empate. Preciado lo tiene claro y por eso reconoce que «yo hubiese
firmado este final desde el primer día de la temporada, era el final
anhelado. Ojalá siempre pudiéramos tener esta oportunidad, que se tiene
muy pocas veces».
Como muchos futbolistas, Preciado muestra su lado más
supersticioso cuando se le pregunta cómo va a celebrar el ascenso, si
es que se consigue. «No me gusta festejar las cosas antes de que se
cumplan. Una vez que se cumplen, me gusta festejar como un campeón, así
que el domingo a las ocho de la tarde espero ser muy feliz», bromeó. No
obstante, Preciado recordó que aún no está todo hecho y que quedan por
delante noventa minutos en los que puede pasar cualquier cosa: «En
deporte, para que uno ría hay otro que tiene que llorar amargamente,
así que hay que estar preparado para todo».
Sobre la jornada, entiende que «lo normal es que todo el mundo
gane, aunque estamos viendo que la normalidad brilla por su ausencia».
Al analizar al Éibar, Preciado evita valorar los posibles incentivos
que el conjunto armero pudiera tener de otros clubes, ya que «por
muchos incentivos que tengan, su temporada ya está hecha. Y punto». Y
es que el Sporting lo tiene todo a favor. «Nosotros jugamos con la
ventaja de poder manejar dos resultados y tenemos que jugar
inteligentemente y con unas grandes dosis de coraje», señaló el
técnico.
Por un momento, Preciado se pone en la piel de Juanma Lillo,
en la que muy bien podría haber estado de no ser por la victoria del
Alavés, y valora que «si fuera el entrenador de la Real Sociedad
estaría mentalizando a mi gente de que hay que ganar el último partido,
pero quedan noventa minutos en disputa y hasta el rabo todo es toro».
Preciado quiso restarle dramatismo al choque recordando que
«tenemos que pensar en que es un partido de fútbol». Y concluyó
confesando que «firmo ahora mismo que se acabe cero a cero».