El callejero de una ciudad es reflejo, en muchos casos, de la historia
de esa ciudad. En él aparecen personas o acontecimientos que marcaron
momentos importantes y sirve, así, para recordarlos en un espacio de
todos los ciudadanos, una calle o una plaza.
En mi época como
concejal en el Ayuntamiento de Gijón intenté, con ese espíritu, ponerle
el nombre de una calle gijonesa a Quini, Enrique Castro. Entonces no
pudo ser por diversos motivos y algo más tarde se compensó, en parte,
dándole el nombre de "Hermanos Castro" al que se conocía como Parque
Inglés. Con esa denominación se recordaba no sólo a Quini sino,
también, a su hermano Jesús Castro: gran portero del Sporting y que
murió al salvar la vida de dos personas.
Pero el esfuerzo que
Gijón tiene que hacer para que el nombre de Quini sea recordado por
muchas más generaciones de futuros gijoneses no debe quedar ahí, es de
justicia que una calla importante de nuestra ciudad lleve el nombre de
Enrique Castro "Quini". Es lo menos que se debe hacer para reconocer su
gran trayectoria deportiva y humana, algo que creo que nadie
cuestionaré en esta época de divergencias y enfrentamientos. La figura
de Quini encarna la ilusión y la pasión por el fútbol, es un icono
indiscutible de nuestra ciudad y su mejor embajador, alguien igualmente
admirado por los más talludinos -que tuvimos la suerte de
verlo jugar- como por los más pequeños. Desde luego sería un gran
momento, muy emocionante para todos los gijoneses, celebrar con él este
acontecimiento.
Espero que el Ayuntamiento de Gijón tome esta modesta propuesta en consideración