PENSANDO EN VOZ ALTA
Se siente una extraño cuando le toca escribir otra vez con el corazón.
Acostumbrado
ultimamente a hablar de temas que poco tienen que ver con la
rojiblanca, sentarse delante del folio en blanco para hablar del
Sporting impone un poco de respeto.
El domingo me fuí de Chapín
contento. Es cierto que a largo plazo miramos ese 0-0 como dos puntos
que nos dejamos en el camino,pero yo quiero ser optimista y destacar
que el equipo dió la sensación de que pudo llevarse el partido en
cualquier momento y supo sufrir cuando vinieron mal dadas en la segunda
parte.
Lo peor del choque fue ver como
cada balón al área era un drama para nuestra defensa y otra
demostración más de que Tati Maldonado no está al nivel de este
Sporting. Es más, no está para jugar al fútbol. Que verguenza. Da pena
verlo. Ni una pase, ni un regate ni una carrera como Dios manda. Algún
día Preciado nos tendrá que explicar el por qué de su presencia en el
once.
Del
resto, me quedo con el trabajo de Bilic en la soledad de la delantera,
con el buen hacer de Cote en la banda izquierda y con la sensación de
que Carmelo necesita un par de gritos para que se ponga otra vez el
traje de lider que tan bien le sentaba la temporada pasada.
Cuando
faltan Michel y Diego Castro se nota. El primero es un privilegiado
para esto del fútbol. Levanta la cabeza, va a un paso por delante de la
jugada y poco a poco va cogiendo galones en el campo. Diego
directamente es un lujo. El domingo, camino de Sevilla para coger el
AVE, escuché a Paco González en Carrusel Deportivo decir que el Málaga
no tenía ningún jugador diferente, de esos que te gana un partido
gracias a una genialidad. Ese es precisamente el don del gallego. Y
Miguel de las Cuevas lo sabe. Yo creo que esa conexión es la que nos va
a dar la permanencia este año, con permiso de Juan Pablo y Rivera, dos
jugadores por los que yo no daba un duro y que estan haciendo que me
trague las críticas (con mucho gusto, por cierto).
No
quiero despedir esta columna sin mandar un abrazo a Iván Cuellar. Ya lo
hice en privado y también en las páginas digitales de
marca.com,
pero ningún mensaje de ánimo sobra. Pichu no es amigo mio, pero tenemos
una relación de respeto mutuo. Es un tio de palabra.Siempre que lo he
necesitado, ahi estuvo y viceversa. Por eso me jode mucho su mala
suerte. Estamos a un mes de jugar ante el Valladolid en Zorrilla.
Cuando entremos en el estadio, a más de uno se nos va a revolver el
estómago. ¿Os acordáis de la jugada de Cannobio? Yo no lo olvidaré en
la vida. Aquel partido se sufrió más que en Castalia. Era un
sentimiento diferente. El primero era rabia, impotencia. En Pucela
pasamos miedo. Toda la ilusión de 11 años se iba a la mierda. Pero Iván
nos salvó. Todavía recuerdo su cara en la zona mixta. Nos dimos una
abrazo, le felicité y me respondió "no sabes cuanto tiempo llevaba
esperando esta noche....".
Ivan,
ahora los que esperamos por ti somos nosotros. Juan Pablo te guarda el
sitio hasta Junio. En verano os toca jugaros el puesto en el campo.
Antón Meana