Cuando llegué el domingo a la tribuna de prensa del Helidoro me
vinieron a la mente muchos recuerdos. Cada uno puede fijar un punto de
inflexión para el año del ascenso, pero yo me quedo con 2 partidos. La
victoria en Cádiz después de que la Real Sociedad ganara en Málaga y el
triunfo en Tenerife con el que nadie contaba. Recuerdo los gritos del
vestuario, la cara de Preciado en sala prensa y el directo que hizo
Iñigo Dominguez para la TPA a pie de césped con los dos protagonistas
de aquel partido, Michel y Pedro.
El del domingo era un choque mucho menos importante, pero si lo miramos
con los número en la mano,igual de decisivo. Me quedo con una reflexión
positiva. La plantilla y el cuerpo técnico estaban muy cabreados por la
imagen mostrada en la segunda parte. Eso no ocurría la temporada
pasada. Nadie mostraba indignación tras los ridículos en Almería y
Sevilla, por poner un ejemplo. El domingo, a las puertas del autobús
del equipo, le pregunté a un peso pesado del vestuario: “No te vayas
con esa cara, ¿Qué le vamos a hacer?”. Su respuesta, contundente: “Pues
jugar mejor, Antón. Jugar mejor.” El Tenerife se llevó el triunfo
justamente. Mikel Alonso y Ricardo taponaron la salida de balón de
Rivera y Michel, y cuando eso pasa nos hacen pupa. Quiero destacar el
trabajo impecable de Lora y la sangre fría de Diego Castro de cara a
gol.
Pero me voy con una preocupación en el cuerpo. No tenemos plan B.
Siendo objetivos, contamos con un 11 tipo más que decente. Contundente
en defensa, creativo en el centro del campo y oportunista en punta. Y
si, los Matabuena, Diego Camacho, Pedro, Cote y compañía se dejan la
piel cada minuto que juegan. Pero no hay un revulsivo claro. Si vienen
mal dadas, ninguno cambia el ritmo del partido. Lo vimos en Canarias.
Las lesiones obligaron a Preciado a hacer dos cambios muy pronto, pero
uno miraba el banquillo y no tenía esperanzas. Según mi punto de vista,
tenemos 15 buenos titulares que no rinden igual saliendo desde el
banquillo.
Confío mucho en este equipo porque los números y las sensaciones los
avalan, pero me entra la duda de si se nos puede hacer larga la liga.
P.D – Ya no me molesto ni en criticar la labor de Tati Maldonado. Sus
actuaciones le juzgan por si solas. De vergüenza. Pero creo que llega
un momento que la culpa no es del 10 del Sporting (por muy duro que
suene, el andaluz es el 10 del Sporting). La culpa es de quien lo sigue
sacando. Yo que admiro el trabajo de Manolo Preciado no entiendo porque
sigue confiando en Tati. No recuerdo un jugador que haya aportado menos
al equipo. Salta al césped y no se nota. Si otros rindieran al mismo
nivel, serían crucificados.
Antón Meana