Excelencia
Tienen razón en Madrid cuando hablan del Real como el
mejor club del siglo XX. Títulos, jugadores y entrenadores dan la razón a
aquellos que lo afirman. Sin embargo es un club que, desde la primera
etapa de Florentino, ha ido cayendo hacia un abismo sólo aplaudido por
los palmeros que, desde su entorno, o tienen miedo a perder su trabajo
o, simplemente, tienen tanta personalidad como rigurosidad en sus
informaciones. Es decir, ninguna. Alguno considerará todo esto como un
ataque a la línea de flotación del periodismo deportivo, lo sé. Por eso
ya digo ahora que, simplemente, escribo estas líneas por el bien de una
profesión en la que algunos, me dicen que son más de los que pienso,
todavía creemos.
Preciado se equivocó en las formas, pero no en
el fondo. Sabemos cómo es, cómo fue y cómo será: un hombre de fútbol. Ha
tenido mil fallos que hemos denunciado, pero sólo puedo decir de él que
el Sporting, pese a quien le pese, está donde está, en gran parte, por
sus méritos. La progresión ha ido en aumento y, junto con Emilio de
Dios, ha hecho un trabajo más que notable. Es un tío que cae bien.
Perdón, caía bien. Porque hace una semana Manolo era campechano,
gracioso y gran tipo. Cometió el tremendo error de contestar a Dios y,
en cuestión de horas, pasó a ser un rencoroso, un mal educado y un
generador de violencia.
Lo del señorío, no del Madrid, sino de
quienes lo representan, deja mucho que desear. Primero por las presiones
para que Mou se sentara detrás del banquillo hasta última hora. Segundo
por no ceder un campo al Sporting para que se entrenara en la primera
jornada de Liga. Tercero por cobrar entradas de cortesía entre
directivas el año pasado cuando, en todos los campos de España, son
gratis. Y cuarto, por parar en algún punto, faltar al respeto a un
equipo histórico, a una afición ejemplar y a toda una ciudad que muere
por los suyos.
Quizás sea la envidia, pero hay algo que en este
mundo no se puede comprar: la educación. Y en ese término lo englobo
todo. Educación por saber contra quién se juega y educación por
comportarse como uno debe. En un palco no se puede insultar a un club
como el Sporting diciendo que "yo he hecho un equipo de fútbol, no de
rugby". Una institución no puede permitirse el lujo de tener en su
plantilla de trabajadores a gente que llama a los periodistas
"terroristas" cuando éste sector, en su amplia mayoría, no deja de
aplaudir las decisiones de su Ser Superior. Y una entidad nunca, NUNCA,
puede manipular de tal forma a la opinión pública para mentir y
salvaguardar los intereses de una persona que se cree el inventor del
fútbol moderno cuando no es más que el iniciador del "culo veo, culo
quiero" futbolístico.
Y esto lo digo por las manos en los
genitales de Preciado y ese supuesto lanzamiento de botella al autobus
por parte del cántabro. Qué casualidad que muchos medios se hayan hecho
eco de este capítulo cuando ningún protagonista ha querido aparecer en
antena o en pantalla para corroborarlo... ¿Sólo casualidad? Igual no.
Qué casualidad que, hasta que Preciado no desveló lo que había pasado
con Rui Faria en el parking de El Molinón, el rumor de los genitales no
vio la luz... ¿Sólo causalidad? Seguro que tampoco. Y qué causalidad
que, cuando jugadores y entrenadores de toda Primera y Segunda División
apoyan públicamente a Preciado, sólo algunos medios se hagan eco de
ello. ¿Sólo casualidad?
El Ser Superior debería de estar más
calmado a la hora de llamar personalmente a los gurús de la comunicación
para dar versiones erróneas e interesadas de lo ocurrido en el parking
de El Molinón. Su enemigo no es el Sporting, sino el Barça. Debería de
decirle a su entrenador que dejara de "recomendar" al resto de
entrenadores cómo hacer su trabajo. Debería de cuidar un poco las formas
de varios de sus trabajadores. Y debería de dejar de faltar al respeto a
una institución centenaria como es el Sporting que representa los
valores de fútbol como nadie y que tiene detrás a auténticos héroes en
forma de aficionados que se han visto vejados, atacados y humillados
públicamente por cuatro taraos que hacen caso a los mandatos ocultos de
un tipo que se viste de blanco pero que está a años luz de esa palabra
tan ansiada por él mismo como es la "excelencia".
Ya está bien.
Lo grave no es que lo diga un periodista de un medio nacional. Lo grave
es que no lo haya dicho el presidente o que lo haya dicho de forma tan
breve, tímida y tardía que haya dejado solo a su entrenador en todo ese
proceso. Porque nadie a nivel nacional ha conseguido saber la versión
oficial del Sporting como club. Aunque, también hay que decirlo, dudo
que varios medios hubieran dado cabida a Vega Arango por temor a que el
Ser se enfadara. Siento que los que representan al Real Madrid han hecho
lo que les ha dado la gana con el Sporting y con su imagen.
Enhorabuena
a El Molinón por su lección de comportamiento. ¿Insultos al Madrid y a
Mourinho durante el partido? Como siempre desde 1979. Nada nuevo. Poca
memoria (interesada) de algunos recién llegados al periodismo deportivo.
Toca hacer borrón y que cada uno siga su camino. El del Sporting, al
menos de momento, es el del Reyno de Navarra.
Arriba los corazones, astures.